Ricardo Palma, vecino ilustre de Miraflores

Ricardo Palma nació en Lima en 1833. De familia humilde, su padre le dio la mejor educación que sus escasos recursos podían conseguir. Desde muy joven se dedicó al periodismo y colaboró en las más importantes publicaciones de la capital; dirigió El Burro y la importante Revista de Lima. Entre 1852 y 1860 integró el cuerpo administrativo de la Marina Peruana como contador y, mientras navegaba, pudo leer los clásicos españoles. A raíz de una aventura política promovida por los liberales, entre 1860 y 1862 estuvo desterrado en Chile. Después de viajar a Europa, Brasil y Estados Unidos (1864-1865), se dedicó a la política, llegando a ser secretario del Presidente de la República José Balta, y senador por Loreto. Participó en el Glorioso Combate del 2 de Mayo de 1866, por lo que fue condecorado. Cuando estaba completamente dedicado a sus tareas de escritor, defendió a la patria en el Batallón N° 4, junto a otros heroicos vecinos, en los reductos de Miraflores y pudo ver, cómo los invasores incendiaron su casa donde se perdió su valiosa biblioteca de 4000 volúmenes. Al protestar públicamente por el alevoso saqueo de la Biblioteca Nacional fue detenido por las fuerzas de ocupación chilenas y estuvo preso varios meses.
Por encargo del gobierno, entre 1883 y 1912, asumió la responsabilidad de reconstruir y dirigir la Biblioteca Nacional durante 29 años, lo que logró exitosamente a base de su prestigio personal pues carecía de recursos. En 1892 representó al Perú en España en los actos conmemorativos del IV centenario del descubrimiento de América.
Fue poeta, dramaturgo, novelista, lexicógrafo, historiador, periodista y, sobre todo, autor de diez series de las famosas Tradiciones Peruanas, subgénero literario que creó y tuvo rotundo éxito en toda América Latina convirtiéndolo en el más importante escritor peruano hasta entrado el siglo XX. Retirado de toda actividad pública, murió en su casa de Miraflores, hoy Casa Museo, el 6 de octubre de 1919.

Palma en el Miraflores de hoy
Si Don Ricardo Palma regresase a la vida por un día, es muy probable que visitara una de las tantas cafeterías de nuestro distrito a tomarse un buen café negro para conversar con sus amigos y vecinos, leer los periódicos del día, firmar autógrafos y terminar con una tertulia literaria. Y es que el célebre autor de Tradiciones Peruanas tuvo su primera casa en su amado Miraflores en el lugar donde ahora está la Tiendecita Blanca, y la segunda, donde vivió sus últimos seis años de vida, a pocas cuadras en la calle General Suárez 189, hoy una Casa Museo llena de recuerdos. Don Ricardo acostumbraba salir a pasear a la alameda que hoy lleva su nombre y disfrutaba mucho de conversar con la gente que tanto lo admiraba. Quienes de Lima querían visitar a Palma tenían que hacerlo viajando primero en tren y después en tranvía. Hoy en esa ruta están la Vía Expresa y el Metropolitano. Ambas obras maravillarían a Don Ricardo, y también el notable estado de la Huaca Pucllana, que en su época era llamada Juliana y sobre la cual escribió la Tradición El Carbunclo del Diablo. Palma llamaba a Miraflores “pueblito poético” por sus alamedas sembradas con pinos y huertas con aromas frutales. El “viejito socarrón” se sorprendería también con las playas de la Costa Verde, ya que antes el mar llegaba hasta los acantilados y solo unos pocos valientes se aventuraban a nadar en unos incómodos bañadores. Ciertamente el bullicio, el tránsito y los diversos comercios le llamarían mucho la atención y trataría de conversar con los jóvenes para preguntarles sobre esos extraños aparatos con los que hablan o escuchan música. Más tarde visitaría su casa de la calle Suárez y se sorprendería gratamente de su buen estado de conservación.
Se acaba el día y probablemente veríamos al Tradicionista, muy emocionado, dejando unas flores en el Parque Reducto por los héroes que allí cayeron y están enterrados. Allí volvería a recordar cuando vio a Cáceres en su caballo gritando ¡Pararse muchachos, Viva el Perú! y al Capitán de Navío Juan Fanning avanzando con bayoneta calada con los bravos infantes de marina hacia la gloria.

Casa Museo Ricardo Palma
La Casa Museo Ricardo Palma es el lugar donde nuestro célebre escritor y tradicionista, don Ricardo Palma, pasó sus últimos años de vida, desde 1913 hasta 1919 y es la única de las casas donde vivió que existe.
En vista de la importancia de esta finca, por el hecho de haber dado albergue a la ancianidad de Palma, desde 1959 a iniciativa del Frente de Cooperación Cívica de Miraflores, encabezado por la hija del tradicionista Augusta Palma Román y el ingeniero Eugenio Alarco Larrabure, se efectuaron muy activas gestiones para obtener la expropiación y adquisición de la casa, siendo reconocida el 19 de enero de 1962 mediante Ley del Congreso como Monumento Histórico Nacional, ya que anteriormente fue utilizada como locación a un colegio fiscal. Al año siguiente, en 1963, la casa fue adquirida finalmente por el Frente de Cooperación Cívica y la Municipalidad de Miraflores para su uso como museo y centro de estudios, siendo finalmente inaugurado el 6 de octubre de 1969, en el marco del 50º aniversario del fallecimiento del Tradicionista. La construcción del inmueble presenta el aspecto típico de las casas huertas de comienzos del siglo XX, construida en base de adobes de una sola planta.
Hoy la Casa Museo Ricardo Palma recibe a visitantes nacionales y extranjeros, así como investigadores de la obra del Tradicionista. En su Salón de Actos se realizan diversas actividades literarias y culturales, presentaciones de libros, conferencias literarias, históricas y científicas.

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