100 años de la casa de Ricardo Palma

A fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, Miraflores era un pequeño distrito separado de Lima por granjas, huertas y haciendas. La comunicación con la capital se realizaba por la carretera que seguía aproximadamente la ruta de la actual Vía Expresa del Paseo de la República, al lado de la que circulaba el tranvía eléctrico que recorría la ruta Lima-Chorrillos.
Ricardo Palma fue vecino de Miraflores en dos ocasiones, la primera, de 1878 a enero de 1881 (cuando la casa en que residía, ubicada en la calle Centro, hoy Manuel Bonilla, fue incendiada por el ejército invasor durante la Guerra del Pacífico), y la segunda desde 1912 hasta su muerte en 1919. Al volver a Miraflores en 1912 después de dirigir la Biblioteca Nacional durante 29 años y ocupar las instalaciones que para el Director y su familia existían en la segunda planta, Palma, viudo desde 1911, y sus hijas se establecieron temporalmente en un pequeño inmueble ubicado cerca de la esquina de la hoy alameda Ricardo Palma, y la actual avenida Larco, el mismo que fue demolido cuando se trazó la avenida Arequipa y se remodeló el parque de Miraflores.
Muy poco tiempo después, la familia Palma se instaló en la casa de una sola planta de adobe, con ventanas decoradas con gruesas jambas y ornamentación floral hecha en yeso, aseguradas con rejas de hierro fundido formando volutas, edificada en 1912 en la esquina de las calles Narciso de la Colina y General Belisario Suárez. Palma alquiló esta sobria y relativamente modesta residencia, que hoy es la Casa Museo que lleva su nombre, y en ella pasó sus últimos años durante los cuales se dirigió esporádicamente a Lima.
El tradicionista, a quien sus hijas llevaban regularmente a pasear a la cercana Alameda, eligió la pieza de la entrada para que fuera su gabinete de trabajo y, pese a su avanzada edad (había llegado a los 80 años), se ocupó de su correspondencia y de recibir a las ilustres personalidades de la cultura peruana y latinoamericana que con gran frecuencia lo visitaban. En lugar destacado de esa habitación se encontraba un retrato del mismo Palma, pintado al óleo por el maestro Teófilo Castillo, fotografías de sus amigos más queridos y algunos de los diplomas que le habían conferido distintas instituciones nacionales y extranjeras. También ocupaba la habitación parte de su biblioteca con libros de autores españoles contemporáneos y de enciclopedistas franceses y, en lugar destacado, la colección de las obras de Voltaire, su material de lectura preferido. El despacho de don Ricardo tenía puerta al pequeño jardín delantero y al patio interior, de modo tal que los invitados de sus hijas no necesitaban pasar por su escritorio, lo que le daba relativa independencia. El resto de la casa eran los dormitorios de sus hijas Angélica, Augusta y Reneé, además del destinado a sí mismo.
Después de la muerte de Palma y de que su familia dejara la casa, el inmueble fue arrendado a otras familias y a partir de la década del 50 dedicado a una la escuela fiscal de enseñanza primaria denominada “Angélica Palma”.
Teniendo en cuenta el valor histórico de la esta casa y la necesidad de rescatarla para memoria de su famoso ocupante, el Frente de Cooperación Cívica de Miraflores inició desde fines de 1959 las gestiones para adquirirla y convertirla en museo y centro de estudios dedicado a la vida y obra del célebre autor de “Tradiciones”. Formaban parte del Frente Cívico distinguidas personalidades, entre ellas Augusta Palma Román, hija de don Ricardo, y Eugenio Alarco, fundador y presidente de la que posteriormente se constituyó como “Fundación Ricardo Palma”.
El 19 de enero de 1962 el gobierno peruano dictó la Ley N° 13898 que declaró la casa “monumento histórico nacional”. Posteriormente, con el legado testamentario de Augusta Palma (fallecida en 1963), un importante aporte de la Municipalidad de Miraflores y donaciones obtenidas por la Fundación Ricardo Palma, fue posible adquirir el inmueble, que ha pasado a ser bien público, lo que da testimonio del aprecio de la comunidad nacional por Ricardo Palma y su obra. Rehabilitada la antigua casa, se recibieron los bienes de Augusta Palma, de otros miembros de la familia y de amigos y admiradores de la obra de don Ricardo, que donaron muebles, objetos personales, libros, cuadros y adornos que fueron del ilustre escritor.
El 6 de octubre de 1969, día en que se recordaba el 50º aniversario del fallecimiento del tradicionista, el local abrió sus puertas al público con el nombre de Museo y Centro de Estudio Ricardo Palma, hoy Casa Museo Ricardo Palma, uno de los lugares emblemáticos de Miraflores. La Casa Museo Ricardo Palma recibe y atiende a personal académico, estudiantes de Lima y provincias, turistas nacionales y extranjeros, quienes aprovechan el programa de visitas guiadas que se ofrece tanto en castellano como en inglés. El programa comprende, además, la entrega de material explicativo y la presentación de un documental sobre Palma. La Casa Museo es administrada por la Municipalidad de Miraflores y la Fundación Ricardo Palma, instituciones que han elegido un Patronato que se encarga de las actividades culturales y de la investigación de la vida y obra del ilustre escritor.

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